martes, 5 de agosto de 2014

Llegada de la nave espacial Rosetta al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko

La nave espacial Rosetta, que partió de la Tierra
hace algo más de 10 años, llega mañana a su
objetivo: el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko,
un cuerpo del Sistema Solar hecho de hielo y
polvo, con forma de pato de goma y de unos
cuatro kilómetros de largo que está ahora mismo
entre las órbitas de Júpiter y Marte, a tres veces
y media la distancia entre la Tierra y el Sol. Si
todo sale como está previsto, la sonda
automática de la Agencia Europea del Espacio
(ESA) se pondrá en órbita del cometa y lo
acompañará en su viaje hacia el Sol para estudiar
de cerca los cambios que sufra. El encuentro
mañana será a 100 kilómetros de la superficie del
67P/Churyumov-Gerasimenko, que ha ido
desvelando algunas de sus características, como
la temperatura y forma, en las últimas semanas,
a medida que la Rosetta, cargada de cámaras y
sensores, estaba más y más cerca y frenando
para acompasar su velocidad a la del cometa.
El núcleo del 67P/Churyumov-Gerasimenko
parece estar formado por dos lóbulos, uno algo
más grande que otro, unidos por un cuello. Las
fotografías tomadas por las cámaras de la nave a
finales del mes pasado mostraban el cometa
dando una vuelta completa sobre sí mismo cada
12,5 horas con una superficie muy accidentada.
“El cuello del cometa, es decir, la zona que une
los dos segmentos del núcleo, debe dar
importantes pistas sobre la historia evolutiva del
cometa”, explican los expertos de la ESA. “El
estudio de esta región de cerca, no solo a través
de imágenes, sino también con otros
instrumentos para conocer su composición,
ayudará a determinar si el cometa es el resultado
de dos cuerpos separados que se han fusionado o
si se trata de un solo objeto que se ha
erosionado dramáticamente hasta llegar a la
forma que vemos”. Esa forma del 67P/
Churyumov-Gerasimenko, con una bola grande y
otra más pequeña, es lo que recuerda a los
científicos al pato de goma.
Hace un mes, el cometa (hecho de hielo de agua,
dióxido de carbono, metanol y amoniaco, además
de polvo), y aún a casi 600 millones de
kilómetros del Sol, estaba emitiendo el
equivalente a dos vasos de agua al espacio por
segundo. “A este ritmo el cometa llenaría una
piscina olímpica en unos 100 días, pero al irse
acercando más al Sol, la producción de gas
aumentará significativamente. Con Rosetta
tenemos una asombrosa posición destacada para
observar estos cambio de cerca y averiguar por
qué exactamente se producen”, explicaba Sam
Gulkis, investigador principal de uno de los
instrumentos de la nave, el Miro, desarrollado en
el Jet Propulsion Laboratory (California) en la
colaboración de la NASA en la misión.
Los cometas interesan a los científicos
porque no han debido cambiar mucho
desde la fase de formación del Sistema
Solar, hace uno 4.600 millones de años,
por lo que deben guardar pistas
importantes de aquel tiempo remoto.
Algunos especialistas incluso esperan que esta
misión tenga algo que aportar sobre la hipótesis
de que la vida llegó a la Tierra en los cometas. El
67P/Churyumov-Gerasimenko cumple una vuelta
al Sol cada 6,4 años y su punto de máxima
aproximación a la estrella se sitúa entre las
órbitas de Marte y la Tierra.
Si todo sale bien en las próximas horas y días
Rosetta será la primera nave espacial se ponga
en órbita de un cometa y será también la primera
vez que una sonda acompañe a uno de estos
objetos del Sistema Solar en su viaje hacia el Sol.
Además, Rosetta lleva otra primicia de la
exploración del espacio: una sonda ( Philae ), de
100 kilos, que se desprenderá de la nave el
próximo noviembre para descender hasta la
superficie del núcleo del 67P/Churyumov-
Gerasimenko; desplegará tres patas y se
enganchará con arpones al suelo desde donde
tomará múltiples datos e imágenes. El coste total
de esta misión de la ESA es de 1.300 millones de
euros.
La nave se acercará al 67P/Churyumov-
Gerasimenko más aún de los 100 kilómetros del
primer encuentro de mañana. Está previsto que
para el 24 de agosto se haya aproximado hasta
los 50 kilómetros de la superficie del núcleo y
finalmente, el 10 de septiembre, la Rosetta se
pondrá en órbita del cometa a 30 kilómetros. Las
complicadas maniobras de aproximación
comenzaron hace unas semanas encendiendo los
motores de la nave en fases bien calculadas para
ir perdiendo velocidad. Ahora queda completar la
compleja trayectoria prevista hasta poner en
órbita del pequeño objeto celeste relativamente
desconocido un artefacto de unos 3.000 kilos (en
el lanzamiento, incluido el combustible), de 2,8 x
2,1 y 2 metros y con dos grandes paneles solares
de 14 metros de largo cada uno.
La Rosetta (que cubrió parte del viaje
hasta el cometa en estado de hibernación ,
con los equipos de a bordo apagados
durante dos años y medio) viajará ahora
con el 67P/Churyumov-Gerasimenko hasta
su máxima aproximación al Sol, dentro de
un año, y unos seis meses después, al irse
alejando de la estrella. La nave lleva 11
instrumentos científicos a bordo (165 kilos en
total) y el Philae , otros nueve (21 kilos). De la
construcción de la misión se ha encargado el
consorcio industrial Astrium, con base en
Alemania, con la participación de medio centenar
de empresas de 14 países, incluidas varias
españolas con aportaciones tecnológicamente

FUENTE: PERIÓDICO EL PAÍS

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